
Por tu inmensa bondad, llego hasta tu Casa, y me postro ante tu santo Templo con profundo temor. (Salmo 5:8).
Eleva hasta el Altar del Cielo tu alabanza, tu acción de gracias, tu adoración.
"Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.Ahora estarán abiertos mis ojos, y atentos mis oídos, a la oración en este lugar:
Porque ahora he elegido y santificado esta casa, para que esté en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazón estarán ahí para siempre". (2Cron.7:14-16)
Etiquetas: adorar, eucaristia, jesucristo, monte santo, oración, templo
Compartir
-
▶ Responde a esto